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Carlos Parada, Gerente Comercial de Fisa y Director Ejecutivo de Expomin

“En Chile no hay cultura ferial”

(La siguiente es la entrevista que Carlos Parada, Gerente Comercial de Fisa y Director Ejecutivo de Expomin, dio a la revista Ingenieros del Cobre & Minería).

 

Uno de los responsables del éxito de la principal feria minera de América Latina conversó con “Ingenieros del Cobre”. Y entre otros temas, comentó sobre sus inicios como trabajador independiente, su evolución al interior de FISA, la relación con sus dos hijos y los desafíos del sector.

 

Cinco meses. Poco más de 150 días. Ese tiempo resume, de forma directa y sin segundas lecturas, el tiempo que falta para que comience una nueva versión de la mayor feria minera e industrial de América Latina y una de las más importantes a nivel mundial: EXPOMIN 2016.

Y en esta ocasión, al igual que versión del año 2014, habrá nueve seminarios y dos Workshops, los cuales estarán orientados, principalmente, en las nuevas tendencias del área minera, y en los desafíos que dicho sector deberá enfrentar a nivel mundial. Ambas temáticas son la línea troncal del XIV Congreso Internacional Expomin 2016, denominado “Sustentabilidad y Productividad, claves para la minería moderna”.

Es que no sólo se trata de una feria más. Es un espacio donde converge, cual sueño de economista, la oferta y la demanda. Los principales actores compartirán la misma escena, y el número de visitantes aumentará, por doquier, durante los cinco días en que el centro de negocios de la minería latinoamericana abra sus puertas en Espacio Riesco (Santiago).

Pero nada es al azar. No hay espacios para la improvisación. Todo está planificado con anterioridad. Los detalles ya fueron analizaron por el equipo de FISA, y los inconvenientes ya tienen solución clara y precisa. Aquello, en parte, se debe al grupo humano que organiza, materializa y produce cada versión de EXPOMIN.

Es que se trata de una organización líder en la creación y producción de ferias profesionales y de negocios para las economías de Chile y Latinoamérica. “Creo que los proyectos en general tienen que tener una cuota de colaboración, especialmente en este mundo. No podríamos hacer ninguna feria si no logramos armar instancias, redes y contactos donde todos contribuyan”, explicó el Gerente Comercial de FISA y Director Ejecutivo de EXPOMIN, Carlos Parada, quien ha sido un pilar fundamental al interior de la organización. Y aunque cueste creerlo, se trata de una persona sencilla, de mira penetrante. Escucha, y como si contara siempre hasta diez, responde ¿Antes de eso? imposible.

Oriundo de la Región de Valparaíso, al igual que sus padres, nos contó detalles sobre sus orígenes, familia, y de qué forma han ido desarrollando y potenciando, con el paso del tiempo, a la principal feria minera de Latinoamérica.

¿Cómo resumiría a su familia?

Vengo de una familia muy tradicional. Mis papás son profesionales, de clase media, y se conocieron, precisamente, en la universidad. Mi papá llegó a Valparaíso y vivía en una pensión, es Ingeniero Mecánico de la Universidad Federico Santa María.

Ahí conoce a mi mamá, porque él también era un estudiante de esfuerzo. Acomodaba y ayudaba en la biblioteca de aquella casa de estudios. Mi mamá era de la región (Valparaíso), muy adicta a todo lo cultural, especialmente a la música clásica.

Ella estudiaba para decoradora de interiores, una carrera que se creó en la Santa María hace mucho tiempo, especial para las mujeres, en tiempos en que la vida era mucho más machista que ahora. Era raro que una mujer estudiara Ingeniería.

Nosotros somos cuatro hermanos: tres hombres y una mujer. Yo soy el tercero. Mi hermano mayor es Biólogo, trabaja mucho también en la minería. Mi hermana vive en Estados Unidos hace 20 años. Mi hermano menor es Ingeniero Mecánico de la Universidad Católica de Valparaíso. Yo también estudié allí. Mi hermano menor es el único que ha tenido la virtud de mantener su familia armadita, el resto estamos todos medio desordenados con el tema familiar.

¿Y cómo fue su relación con Santiago?. ¿Cuándo llegó?

Empecé a llegar a Santiago el año 1992. Yo soy Constructor. Y en ese entonces, ejercía como tal. Me dediqué a la construcción por diez años. Y, constantemente, iba y venía. Y aunque me independicé, seguí viviendo en la Región de Valparaíso. Y como era contratista también de FISA, ellos me decían: ¿sabes? necesitamos un profesional que supervise las obras de mejoramiento del recinto en Maipú. De esa forma, me dediqué por un período de tiempo a esa labor, pero mantuve algunas cosas como independiente. Después, en FISA me dicen que quieren que me integre definitivamente a tiempo completo, para que pudiera administrar el recinto ferial y encargarse del área técnica. En ese entonces, tenía 33 años. Ahí empezó mi relación con FISA. Tomé la decisión, y me vine a vivir a Santiago, precisamente, al recinto ferial. Había una casa allí.

Es decir, ¿fue una buena oportunidad?

Claro! Por la edad, y porque el tema del emprendimiento no lo veía con mucha proyección. Había un estrés de no saber qué vendría después. Y, por supuesto, me entusiasmó la idea de integrarme a FISA de manera permanente, y ahí empezó mi “deformación” profesional. Eso tiene que ver con las personalidades. Finalmente, la vida te lleva por donde están tus cosas.

Uno va tomando decisiones, que te van llevando para otro lado. Hoy soy absolutamente comercial. Miro mi profesión y mi historia como constructor, y lo hago con mucho cariño, pero la verdad es que no tengo cercanía a ese mundo. Hubo un tiempo en que me dieron ganas de volver, y lo pensé. Hay ciertas cosas que te empiezan a molestar, y uno dice “ah bueno, podría volver a mi vida anterior”, pero no lo hice porque este cambio tiene que ver con un cambio en lo personal. La vida del Ingeniero es muy dura, y hasta cierto punto, un poquito bruta (sic). Uno se acostumbra a manejar las cosas de manera muy absoluta. El Ingeniero debe desarrollar la capacidad de sacar las cosas adelante sea como sea.

Pero ¿no hay nada de eso en FISA ?

Curiosamente, a pesar de que tengo parte de eso todavía, llegué a una empresa donde no existe la obra, no existe lo tangible. Acá todo es intangible. Yo estaba acostumbrado a que me pasaran los planos, la plata y te las arreglabas. Me iba al sur, al norte y sacaba la obra adelante. Acá es distinto. Primero, hay que crear, inventar el proyecto ferial, y para eso hay que estudiar, hay que conocer el sector. Después, hay que relacionarse con un entorno que es muy femenino, y esa relación con el mundo femenino para mí fue un desafío, hasta ahora incluso, porque estaba acostumbrado a tener una relación con mi pega (sic), de retar, de exigir, de un vocabulario muy simple. La mujer es mucho más emocional. Eso me produjo un desafío personal que me ha aportado mucho. Es decir, no solamente ha sido un cambio en lo profesional. Uno logra ver las cosas distintas, se empieza a relacionar de manera distinta, tienes que tener mayor flexibilidad, tienes que entender esos códigos femeninos. Perdí mucho, porque a estas alturas estoy medio desconectado de la construcción. Volver a la construcción es difícil, raro. Llevo acá 19 años. Estoy deformado, absolutamente.

Y con casi veinte años en el sector ¿cómo calificaría el mundo de las ferias?

Hice un postgrado en temas de negocios. Me sirve porque es una tremenda base para entender las cosas. El mundo de las ferias también tiene un aspecto muy duro, porque hay que involucrarse en temas que son relacionados con la ingeniería.

Acabamos de tener una feria la semana pasada de electrónica y electricidad, temas muy duros. Contrapartes que de alguna manera uno entiende, porque vivió ese mundo. Entonces esta base de ingeniería me da habilidades para conectar los dos mundos, que acá en la empresa lo tenemos presente. Tenemos que tener ese vínculo, y en minería especialmente. Dentro de mi formación, estudié tres años Ingeniería en Minas y después estudié Construcción. Entonces es un mundo que también conozco, y lo encuentro muy atractivo. Pero las razones de por qué, finalmente, termino en FISA, con este mundo completamente distinto, son las mismas que me hicieron cambiar de carrera. Quizás, me cambié a una carrera equivocada, no lo sé.

Pero hoy puedo decir que la conclusión de toda esta vida me dice que, en realidad, probablemente mi camino era éste, desde un principio.

¿Cuántas ferias ha organizado? ¿Cuál ha sido la más importante?

La más importante es Expomin. Y lo digo por un tema de tamaño, ya que si la comparamos con otros proyectos feriales, tenemos diez ferias juntas, o quizás más. Las ferias medias, en término de tamaño, tienen entre 100 y 150 expositores, y Expomin tiene 1.700. Otra feria importante para nosotros es Exponaval, que no es tan grande, pero tiene características muy particulares. Es una feria muy internacional, donde vienen muchos proveedores de Europa, y donde nos relacionamos con un mundo distinto: el militar. Nuestra contraparte es la Armada de Chile, y la organizamos en conjunto. Entonces hay que conectarse con ese medio, entenderlo y trabajar unidos, porque en definitiva es una feria que organizamos a la par. Ellos (castrenses) hacen un esfuerzo por entendernos. Y nosotros, en el momento en que se requiere, nos cuadramos.

Expomin 2016

Expomin tiene reconocimiento internacional. Sobre aquello, ¿qué se siente al respecto? ¿Cuál es su orgullo?

En el camino no se siente eso. Uno hace las cosas y no las va midiendo. Se va midiendo por hechos, por situaciones. Si miramos la vida de Expomin, cuando partió esta feria, comenzó con 400 empresas. Tuvo muchas dificultades, especialmente en los años 90, pero finalmente ha seguido escalando, y las relaciones con los representantes se van formando en el camino. En la actualidad, tenemos una alianza muy fuerte con Alemania, con la Messe Düsseldorf, y existe cercanía y amistad. Cuando viajamos compartimos mucho. Y también con otros operadores internacionales se va generando una amistad asociada al evento, que es como un mundo que no se ve, un mundo distinto. Eso es muy satisfactorio, da una sensación muy agradable, en el sentido de que no es solamente que vengan a Chile y se instalen.

¿Cuál cree que es su sello en Expomin?

Creo mucho en la colaboración. La colaboración es una necesidad interna dentro de nuestra empresa, porque acá también es un mundo, y al salir a proyectar el evento necesitas también eso. Creo que he sido facilitador de generar instancias de colaboración, y eso se traduce en que son eventos que integran. Tratamos de que nadie falte en la feria, y tratamos de manejar, por ejemplo, temas políticos de tal manera que no afecten la relación de las contrapartes. En nuestras ferias invitamos siempre al sector público y al sector privado. En unas ferias no hay tanto conflicto, en otras sí. Nuestro negocio necesita promover la colaboración.

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento de Expomin en 2016?

Expomin ha llegado a un nivel de tamaño que establece desafíos importantes para su funcionamiento en el largo plazo ¿Por qué? Porque tenemos un problema con la infraestructura. No tenemos los recintos que hay en Europa y Estados Unidos. Hay una limitante, y la hemos ido sorteando con creatividad. La versión 2014 se hizo en Espacio Riesco, y otra parte en la de un vecino que está más al norte. Tuvimos que arrendarlo, prepararlo, hacer obras de mejoramiento, pavimentar una zona y conectarlo con un puente, porque además hay una acequia grande, hay un canal que divide los dos predios para poder realizar la feria y cubrir la cantidad de expositores que teníamos. Es decir, existe un desafío de infraestructura importante, y también en términos de capacidad de poder crecer.

Las proyecciones son temas importantes. Cuando hablamos de Expomin 2020 ó 2022, no tenemos resuelto ese tema. Lo otro, es la capacidad de la industria. Nosotros convocamos a 1.700 empresas, y muchas de ellas no están en Chile, pero la capacidad de convocar más empresas no es fácil, porque la feria se debe a la industria minera chilena. Si bien, vienen muchos profesionales de Argentina o Perú, el foco está puesto en la industria nacional.

¿Qué repercusión puede tener en Expomin la crisis que está atravesando la minería?

Siempre es posible que afecte, aunque es relativo, porque hablamos de afectar cuando lo comparamos con la edición pasada, donde la minería estaba con tremendas proyecciones, pero si comparas la versión 2014 con otras anteriores, éstas eran mucho más pequeñas. Nuestra intención es que mantenga el mismo tamaño o que siga creciendo ¿Qué puede ocurrir ahí? Muchas empresas, que no son solamente proveedores mineros, es posible que hayan visto a Expomin como una oportunidad para ingresar a la industria. Entonces creemos que puede haber un efecto de disminución de la feria, y estamos tratando de trabajarlo con mayor presencia internacional.

¿Qué Desafíos Y Proyectos Tienes En Mente Para Poder Cumplir En Corto Y Mediano Plazo?

En lo profesional, cuando uno está en esta industria, te das cuenta que no hay una industria que pueda soportar o proyectar ferias que estén en sectores un poco más transversales o más débiles, porque en Chile no hay cultura ferial, excepto para ciertos eventos específicos. Entonces, en lo profesional, un desafío que asumo es cómo aportar a la industria ferial en Chile, no solamente a partir de nuestra feria, sino cómo generar instancias de colaboración con la autoridad pública, con quienes ofrecen servicios en término de recinto, hotelería y transporte, para dar un paso adicional en el desarrollo de las ferias en nuestro país. Y en lo personal, tengo varios frentes.

Obviamente, uno de mis frentes son mis hijos. Ese es mi primer desafío: lograr que ellos sean independientes y hacer su vida con todas las opciones que puedan tomar.

¿Cuesta manejar el rol de padre con tanto trabajo?

En esta condición de separado, sí. Y creo que lo hago de manera precaria. Lamentablemente, siempre hay un vacío que se genera y que no se logra cubrir.

 

Hijos: Adolfo (27) y Daniela (23).

Tiempo Libre: Leo mucho, me intereso por algunos temas, pero voy picando un poco en el ámbito esotérico, filosófico, más intelectual e histórico.

Comida Preferida: Pescados y mariscos ¡Me encantan!

Codelco: Un tremendo aliado. Además, es una empresa que tiene la virtud de visualizar intereses mayores. Por eso, en Expomin son súper importantes, y también miembros del Comité Organizador

Si no trabajara en Fisa, ¿Dónde le hubiese gustado haberse desempeñado: Si no trabajara acá y si no hubiese sido ingeniero, habría sido antropólogo o psicólogo

¿Qué le falta a su vida?: Es lo que me falta a mí. Y tiene que ver con superar aspectos del carácter.

¿Aspectos del carácter? ¿Es enojón?: Soy un poquito mecha corta (sic), y ese es un tema para mí.

Jubilación ¿Cómo se la imagina?: No me la imagino. No me imagino jubilado.

 

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Fuente: Revistas Ingenieros del Cobre & Minería