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Iván Valenzuela, Gerente General, EcoMetales Limited y relator del Seminario Fundición-Refinería

Tenemos ventajas para generar una industria de procesamiento eficiente

La conveniencia de lixiviar concentrados es un negocio evidente. No hay razones para no procesar en Chile.

Con una mirada exigente con la actual industria, Iván Valenzuela señala que el procesar in situ los concentrados implica quedar expuestos al riesgo de que un solo país fije precios y penalidades, dejando a Chile sin ninguna capacidad de negociación.

Valenzuela afirma que hay trabajar para recuperar subproductos, desarrollar nuevos procesos y mayores encadenamientos. 

1.- ¿Cómo  se puede definir el actual escenario del procesamiento de concentrados de cobre en Chile?

Cómo un barco a la deriva, sin hoja de navegación. No hay una definición sobre qué le conviene a Chile. Hoy, poco más de la mitad del cobre se vende como concentrado, lo que se reduciría a un tercio en la próxima década. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es mejor vender todo como concentrado sin procesar o procesar todo? La respuesta típica es mantengamos la capacidad actual. 

2.- Como país, ¿en qué estamos al debe en lo que a procesamiento de concentrados se refiere?

El mayor déficit es la incapacidad de mirar el desarrollo de esta actividad en el largo plazo y no poder escapar de la “adicción” a explotar el recurso natural. Chile es el país que genera más concentrados de cobre del mundo y dispone de una protección natural para competir en este mercado, que le permite una rentabilidad posiblemente menor que la tasa de retorno histórica de la minería, pero comparable con retornos más bajos esperables en el futuro.

Procesar en Chile será más rentable, si somos eficientes para tratar las impurezas comparado con la penalidad del mercado; si recuperamos el crédito por subproductos que hoy se pierden y por el ahorro de altos costos en flete y logística considerando que más del 70% de lo que se exporta como concentrados es residuo.

Adicionalmente se requiere una mirada integrada que considere por ejemplo, que el país tiene una inversión significativa en plantas de hidrometalurgia las que, producto del agotamiento de los recursos oxidados, quedarán subutilizadas.

La conveniencia de lixiviar concentrados es un negocio evidente, con  distintos procesos, ocupando las instalaciones existentes.

No hay razones para no procesar en Chile. Por el contrario, el desarrollo de muchas instalaciones en el mundo ha estado subsidiado por los concentrados chilenos. Tenemos ventajas para generar una industria de procesamiento eficiente, con recuperación de subproductos, desarrollos de nuevos procesos y mayores encadenamientos. No procesar in situ estos concentrados implica quedar expuestos al riesgo de que un solo país fije los precios y penalidades, dejando a Chile sin ninguna capacidad de negociación. 

3.- ¿Qué ventajas se deben construir para asumir los desafíos del mercado internacional?

Creernos más el cuento como país y como sector. Tenemos en el país operaciones de tamaño mundial, pero los centros de decisión de las compañías no están en Chile. Si a esto se agrega que la minería es una actividad muy conservadora, su impacto para ayudar a resolver los desafíos del futuro que enfrenta el país, con innovación, ciencia y tecnología, calificación de la mano de obra en procesos, es de baja intensidad.

Por ello se requiere una visión en que el Estado y las empresas se comprometan en el largo plazo, y un esfuerzo especial que genere la masa crítica para poner en movimiento un círculo virtuoso. La mera evolución y hacer más de lo mismo ya no  sirven.

Debemos  asumir que un ciclo largo de la minería ha terminado. El futuro depende cada vez menos de las sobre rentas naturales.  El desafío es ser rentables con ventajas que seamos capaces de construir. Esto es “agregar valor”, producir más y mejor con menos. 

4.- En el nuevo ciclo que se inicia, ¿cuál debe ser la postura de la minería chilena?

Ni el Estado ni el mercado por sí solos pueden hacerse cargo de desarrollar esta minería del conocimiento. Necesitamos un impulso significativo, no una lenta evolución, para no quedar rezagados, en un mundo de cambios constantes y vertiginosos. Debe haber un proyecto país, que impulse el Estado, al cual se sumen las compañías mineras. 

5.- ¿Cuál es el postulado central de su charla?

Chile no puede seguir haciendo lo mismo en minería. Junto con mejorar y simplificar la permisología, se requiere un impulso concertado y fuerte para hacer de ella una actividad rentable y aceptada.

Como principal productor de cobre del mundo, tenemos la oportunidad ejercer liderazgos en la minería del futuro, en materia de sustentabilidad, energías limpias y manejo de impurezas, entre otros.

Dado el peso que tiene la minería del cobre en la economía chilena, es la actividad llamada a tener una mayor complejidad en su estructura productiva, y ser la base de un desarrollo sustentable y sostenido para el país. 

6.- ​El lema de ​EXPOMIN 2018​ es: INNOVACI​ÓN PARA EL DESARROLLO MINERO. ¿La innovación es​/o debe ser,​​el factor clave en ​la evolución del procesamiento de concentrados?

La innovación debe ser clave, pero no solo en el procesamiento de concentrados. Tenemos que incorporarla como driver del negocio minero. Tenemos que construir ventajas a partir de la innovación, nuevos procesos y know how.